Cuerpos

En ellos, cuerpos de viento y arena. El bosque asoma su celo y remueve la pena que agota. Llorar sin más pena. Mi cuerpo desnudo profundo e invierno que frota las manos contra tu deseo. Mis manos son tuyas. Prolongan desvelos. Fricción en los cuerpos que juntan sus cuerpos desde la marea del pasado tiempo. Soy tiempo y soy tuyo,  mis manos son tuyas, mi abismo, mi suelo y el humo. Todos somos viento. Me queda la risa y sonrisas plenas del alma más limpia. ¿Y por qué me miras si soy yo tu cuerpo? Veme a la deriva de eso que más quiero y duerme tranquila desde el largo sueño. Para mí tu cuerpo de rosas y acero, de rizo infinito y estar en mi cuerpo. El bosque se cimbra y arroja su fuego hacia la penumbra de la quietud misma, de la suavidad que añoran mis dedos. ¿Dónde vas, caricia, si te pierdo en vida? Carne de los cuerpos, de una sangre misma.

(…)

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